19/marzo/2013
Puerto Rico juega hoy. El juego final de dos semanas intensas y de
expectativas grandes de parte de los puertorriqueños en el mundial clásico de
béisbol. Yo no soy muy deportista pero,
en eventos como este, es inevitable caer en la fiebre del entusiasmo de todos
los demás.
¿No les parece maravilloso como cada vez que Puerto Rico participa de un evento deportivo, como las
olimpiadas y ahora el mundial, los puertorriqueños se levantan en un abrazo de
unidad y patriotismo? Puertorriqueños de cualquier parte del mundo
sacan su bandera de PR (aunque ahora en
estos tiempos sacan hasta un pilón) para
apoyar a los nuestros, olvidándose de los problemas económicos, de los
problemas personales, y hasta de los problemas emocionales que puedan estar
pasando en ese momento. Por un corto, pero maravilloso instante, durante las
horas que dure el juego, hay risas, rezos, alegría y unidad. Quien no se “contagia”, no sabe de lo que se
pierde.
Ayer a la hora del almuerzo de los nenes, vi lo que hacía mucho tiempo
no veía en la escuela: un grupo de niños de 2ndo y 3er grado estaban jugando
“pelota” con un palo de escoba, haciéndose pasar por el equipo de Puerto
Rico. ¡Que mucho me reí!! Hasta por unos
minutos, me uní a su entusiasmo y los animaba a hacer la carrera. Esto me hizo recordar todo lo que mis primos
y yo, niños al fin, nos inventábamos según la fiebre de los tiempos. La pelota fue una que nos tocó también,
jugando en el patio de mi tía, con bases marcadas con zapatos, descalzos o en
chancletas, tratando de anotar carreras pero luchando con la risa que no nos
dejaba.
¿Quién puede decir eso ahora? ¿Qué
niño tu vez afuera en la calle jugando pelota, pillo-policia, el tocao’, el
esconder….? Es una verdadera lástima ver como a los niños y a los jóvenes de
ahora (y últimamente hasta adultos) se les va la vida detrás de un playstation
o un xbox. Ni modo. Así estamos. Somos capaces de unirmos para
apoyar a nuestros equipos pero
descuidamos la unión familiar, la unión escolar y la unión de comunidad.
Mira si nos caracterizamos en hacer las cosas al revés, que como buenos
puertorriqueños que somos, tenemos que
llamar la atención con vulgaridad y
chabacanería; No podemos apoyar a nuestro equipo de forma respetuosa y educada;
No podemos aprovechar esta oportunidad para inspirar a nuestros jóvenes, a
nuestros niños y a las personas que nos rodean con ese sentimiento maravilloso
de unidad y patriotismo. NO, tenemos que
mandar un mensaje al mundo que podemos ser los seres más CAFRES sobre la
tierra. Como si calle 13 no nos representara en cafrería lo suficiente.
P*~neta es la palabra del momento. Yo
tratando de corregir y enseñar a mis nenes de la escuela lo horrible que es el
uso de esa palabra (la cual la usan por relajar niños y niñas de TODAS las
edades) y ahora están llevando un
mensaje de “normalidad” con ella por casi todos los medios de comunicación.
¿Cómo educar si a la sociedad es la primera
que no le importa? ¿Cómo educar si tú
eres una minoría en una mayoría?
¡Ah! Pero atrévete a quejarte o a decir que NO estás de acuerdo con esa cafrería
y vulgaridad. Entonces eres víctima de un “bulling” social, porque no sigues a
la masa, y te conviertes en un “show” o en una “ridícula” por darle tanto color
a una “estupidez”.
¿Es una estupidez? ¿Realmente es una estupidez enviar un mensaje a los
que van creciendo, de que utilizar ese vocabulario es “normal”? Mi mamá, cuando yo crecía, fue una mala
hablada y no hay duda de que uno aprende las malas palabras por que se escucharon
de niño. Pero que conste, en mi casa, hasta no hace mucho, si se decía una mala
palabra (así fuera K-rajo) la bofetada venía.
La realidad es que yo no lo veo como un evento aislado, la mala palabra
es UNA de muchas cosas “pequeñas” que
están siendo permitidas a nuestros niños ahora y que no están siendo corregidas
a tiempo. Otro ejemplo es el de la
señora que el día de reyes fue a buscar el regalo que da el gobierno y se
expresó de ello como “un trapo de bola”. ¿Y qué me dices de la chamaquita que
le dio la pela a la otra porque alegadamente estaba hablando mal de ella o del
caso de los nenes que amarraron al otro y le hicieron tocar sus partes íntimas?
¿Sigo?? ¿Qué tú crees de eso? ¿Otra
estupidez? ¿Otro show?
La humildad, el ser agradecido, el respetar a los demás, el respetar a
los animales, el valorar lo poco o lo mucho que se tiene, el ser tolerante, el
tener paciencia, el pedir perdón, el dar las gracias, el decir con permiso, son
cosas con las que los niños NO NACEN. Todas esas cosas te toca a ti enseñarlas.
Y no me refiero a solamente los familiares que en definitiva tienen la mayor
responsabilidad, si no a ti como amigo(a), como vecino, como maestro, como
compañero de trabajo, como servidor público, como político.
No saben la de veces que veo faltas de
respeto y malacrianzas de parte de los niños en la escuela hacia adultos, hacia
otros niños y hacia animales y NADIE hace nada por corregirlos. Y eso es con
niños, no me quiero imaginar estar en áreas donde sean los adultos solamente
los que faltan el respeto.
Es el momento de reflexionar. Aprovechemos
la euforia del juego, el pecho inflao’ de patriotismo, el abrazo de unidad por
lo nuestro y por un mejor Puerto Rico para poner de nuestra parte. No podemos dejarselo todo a la familia porque esta claro que no todas las familias ultimamente son los mejores ejemplos.
Todos somos reponsables de tratar de cambiar este ciclo. Todos. Y que mejor momento que este donde estamos todos unidos apoyando a nuestro pais, para enseñar cosas bonitas y de provecho.
No patrocinen lo que esta mal, sean firmes en sus ideas y eduquen claramente QUE esta BIEN y QUE esta MAL.
La generación que sube es la que va a hacer
la diferencia y depende de nosotros educarlos con responsabilidad, y con amor.
No temas en corregir a quien sea, corrige con amor y respeto, pero
corrige. Es la única manera que podremos
lograrlo.
Concluyo entonces este
pensamiento abierto, deseándole éxito a nuestro equipo quien es YA un Ganador en nuestros Corazones.